Que quiera amar hasta mis tonterías,
Que se sienta orgullosa de caminar con su mano en mi mano,
Que adivine mi grito en su sexo, que mi calor sea el motivo de su deseo.
Tiene que haber una mujer
Que ilumine mi bosque en nieblas, mi pesadilla,
Que su latido rompa mis muros, mis mentiras,
Que su sabor sea como una plaga en mi boca
Hasta arrasar mis absurdos recuerdos.
Tiene que haber una mujer
Cansada del llanto,
De la falsa risa,
Del hastío, que me prometa la tibieza de despertar en sus brazos,
Una mañana más,
Siempre una.
Tiene que haber una mujer
Con un brote de música en su silencio,
Con las ganas alerta,
Apasionada hasta el alma,
Que no tema a mi furia cuando exijo vida,
Cuando mi bronca aplasta a los traidores.
Tiene que haber una mujer
Que sepa jugar con los duendes,
acariciar unicornios,
hacerle cosquillas a un viejo dragón,
Limpiar las alas de mi pobre ángel.
Pero que no olvide los ojos de la muerte,
Las garras asesinas, el veneno del hambre.
Tiene que haber una mujer
Que desee todo lo que puedo darle,
Que se sienta libre en mis brazos,
Que crea en mi silencio cuando no tengo palabras,
Que sepa que mi vuelo es seguir a su lado.
Tiene que haber una mujer,
No digo un hada,
Ni una musa,
Ni una diosa,
Ni la ideal,
Ni la mujer perfecta;
Hablo de un ser humano con todos sus errores,
Sus miedos,
Sus intentos.
Una mujer que sea mujer
No por madre, o por señora,
O por lo que posee,
O por lo que ambiciona.
Tiene que haber una mujer
Que no se esconda con falsos maquillajes,
Enfundada en histerias, en cremas, aparatos,
En cincuenta perfumes.
Que huela a mujer,
A hembra caliente.
Tiene que haber una mujer,
No para que sea mía,
Para poseerla.
Que renueve su entrega
Cada vez que su cuerpo arda con el mío,
Cuando su deseo grite mi nombre,
Cuando su piel no resista mi ausencia.
Tiene que haber una mujer,
Aunque sea una sola,
Que justifique tanta inútil y absurda soledad.
No puedo imaginar, no me resigno un mañana sin ella.
TIENE QUE HABER UNA MUJER
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